Con el hipertexto se pueden, además, satisfacer las demandas de información de una variedad de tipos de lectores, quienes podrán obtener según sus propias decisiones, mayor o menor profundidad en los temas que le sean expuestos; el hecho de que el control sobre la cantidad de datos a absorber pase del periodista al lector es uno de los cambios más trascendentales que se han dado en el periodismo en los últimos decenios, pues implica el abandono de la posición dominante asumida hasta ahora por el redactor de la noticia.Sin embargo, el trabajador de la información continúa ostentando un papel definitorio en el proceso: decide cuáles van a ser esas vías que el lector puede tomar para adquirir mayor conocimiento, para darle utilidad a los contenidos a los que tiene acceso.Es ahí donde reside el reto: de la adecuada gestión, filtraje y presentación de la información dependerá la efectividad de su labor. Los tiempos han cambiado, ahora todos nos podemos encontrar frente a masas gigantescas de datos, páginas de internet o bases de datos cuyo manejo puede ser ciertamente una experiencia frustrante.El periodista digital, antes de emprender la redacción de hipertextos para la red, tiene la responsabilidad de conocer y examinar detenidamente cuáles van a ser los enlaces que va a utilizar, determinar su coherencia con los contenidos y enfoques de su escrito base, a fin no terminar creando mayores confusiones entre sus lectores.Aunado a ello, el ciberperiodista deberá estar preparado para actuar en un contexto en donde se le exige no sólo la capacitación tradicional: adecuada redacción, capacidad investigadora, coherencia en la exposición de sus ideas, sino que también deberá enfrentar el aprendizaje del manejo de las tecnologías asociadas al hipertexto, el que deberá ser continuo, pues el manejo informático de esta herramienta se transforma constantemente. Afortunadamente, lo hace casi siempre para simplificarse.






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